¿Qué harías si tu negocio perdiera el 80% de sus ingresos en un mes?
Cuando Airbnb estuvo a punto de desaparecer: una historia de supervivencia empresarial

Imagínate por un momento que tienes un negocio que funciona a la perfección. Tu empresa vale miles de millones, opera en más de 200 países y estás a punto de dar el gran salto a la bolsa. Todo marcha sobre ruedas hasta que, de la noche a la mañana, el mundo se detiene.
Eso le pasó a Airbnb en marzo de 2020.
El día que todo cambió
Recuerdo vívidamente las primeras semanas de la pandemia. Mientras nosotros nos preguntábamos si podríamos salir a comprar pan, Brian Chesky, el CEO de Airbnb, veía cómo su empresa perdía el 80% de sus ingresos en menos de un mes.
"Fue como si hubiéramos perdido 12 años de progreso en apenas 6 semanas", diría después Chesky. Y no exageraba.
La plataforma que había revolucionado la forma de viajar se enfrentaba a una realidad brutal: nadie viajaba. Las fronteras se cerraron, los aviones quedaron en tierra, y millones de reservas se cancelaron de un día para otro.
Más que una caída de ingresos
Aquí viene lo que muchos emprendedores no entienden hasta que es demasiado tarde: el problema no era solo que dejara de entrar dinero. Airbnb tenía miles de empleados alrededor del mundo, oficinas costosas, proyectos ambiciosos en marcha y compromisos financieros que cumplir.
Era como conducir un tren a toda velocidad y darse cuenta de que necesitas frenar... pero el tren no tiene frenos.
Las decisiones que nadie quiere tomar
Lo que pasó después me parece una masterclass en gestión de crisis. Porque Chesky y su equipo no se paralizaron ni esperaron a que "las cosas mejoraran". Actuaron.
1. El recorte que dolió en el alma
Despidieron a 1,900 personas. Un cuarto de toda la empresa.
Como financiero que ha vivido muchas crisis empresariales, he visto cómo algunos CEOs anuncian estos recortes con frialdad corporativa. Chesky fue diferente. Escribió una carta que se volvió viral, no por su marketing, sino por su honestidad brutal.
"Estamos haciendo esto para que Airbnb pueda vivir, no porque queramos despedir a nadie", escribió. Y se notaba que lo decía en serio.
También cortaron proyectos que parecían prometedores: cerraron Airbnb Studios, cancelaron la división de transporte, y redujeron el gasto en marketing en 800 millones de dólares. Sí, 800 millones.
2. La obsesión por la liquidez
Aquí viene algo que todo emprendedor debería apuntar: levantaron 2,000 millones de dólares en deuda. No para crecer, sino para sobrevivir.
Muchas empresas quiebran no porque no sean rentables, sino porque se quedan sin efectivo. Airbnb se aseguró de tener suficiente dinero para operar al menos 12 meses sin ingresos. Eso les dio tiempo para pensar, para adaptarse, para resistir.
3. Volver a lo básico
Durante años, Airbnb había estado expandiéndose a todo lo que sonara interesante: experiencias presenciales, producción de contenido, transporte. La pandemia los obligó a preguntarse: ¿qué es lo que realmente hacemos bien?
La respuesta era simple: ayudar a las personas a encontrar lugares únicos donde quedarse.
Pero aquí viene lo inteligente: no solo volvieron al core business, sino que lo adaptaron al nuevo mundo. Promovieron estancias más largas para gente que necesitaba trabajar desde otra ciudad. Enfocaron el marketing en destinos cercanos a casa. Incluso crearon experiencias virtuales para que los anfitriones siguieran ganando dinero.
4. Transparencia total
En mis años en el mundo empresarial, he visto cómo las crisis sacan lo mejor y lo peor de los líderes. Chesky eligió la transparencia total.
No solo con los empleados que despidió, sino con todos los stakeholders. Compartió las cifras reales, explicó las decisiones difíciles, reconoció los errores. En un momento donde muchas empresas se escondían detrás de eufemismos corporativos, Airbnb habló claro.
5. El final que nadie esperaba
En diciembre de 2020, mientras muchas empresas seguían luchando por sobrevivir, Airbnb salió a la bolsa. Su acción subió más del 100% el primer día y cerró con una valoración superior a los 100,000 millones de dólares.
No solo habían sobrevivido: habían salido más fuertes.
Lo que podemos aprender
Mira, no todos tenemos una empresa de miles de millones, pero las lecciones son universales:
Actúa rápido cuando las cosas se ponen feas. No esperes a que sea tarde. Si necesitas hacer recortes, hazlos ya. Si necesitas cambiar de rumbo, hazlo ya.
Cuida tu efectivo como si fuera oxígeno. Porque básicamente lo es. Muchos negocios mueren por falta de caja, no por falta de ideas.
Cuando todo se tambalea, vuelve a lo esencial. ¿Qué es lo que realmente sabes hacer? ¿Dónde generas valor real? Enfócate ahí.
Adapta, no forces. Airbnb no trató de obligar a la gente a viajar como antes. Entendió que las necesidades habían cambiado y cambió con ellas.
Sé honesto. Con tu equipo, con tus clientes, contigo mismo. La transparencia genera confianza, y la confianza es lo que necesitas para que la gente te siga en tiempos difíciles.
Reflexión final
La historia de Airbnb no es solo la de una empresa que sobrevivió a la pandemia. Es la prueba de que cuando las cosas se ponen verdaderamente difíciles, las decisiones que tomas en las primeras semanas pueden definir si tu empresa sigue existiendo o se convierte en una nota al pie de la historia.
Y la diferencia, muchas veces, no está en tener los recursos perfectos o el equipo perfecto. Está en tener la valentía de tomar las decisiones correctas, aunque duelan.
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