Por qué no puedes escalar tu negocio si cobras muy barato
Caso real: por qué una emprendedora tech no pudo escalar su negocio cobrando barato y cómo evitar que tus precios frenen tu crecimiento.

Hace un tiempo conocí a una clienta con una visión hermosa. Mujer fundadora en el mundo tech, desarrolladora de sitios web en WordPress. Su misión era clara: ayudar a emprendedores a tener presencia digital profesional sin complicarse la vida.
Estaba haciendo las cosas bien. Tenía demanda, clientes satisfechos, y hasta tuvo que apagar sus anuncios porque no podía con más trabajo. Pero había un problema grave: cobraba $150.000 CLP por proyecto.
Con ese precio soñaba contratar freelancers, delegar la producción y quedarse liderando el negocio. ¿El problema? Ese precio no alcanzaba para nada.
Cuando el precio mata el sueño
$150 mil no cubría:
Un freelancer decente.
Suscripciones de plugins, dominios y servidores.
Su tiempo como fundadora.
Estaba atrapada: no tenía tiempo para crecer, ni margen para contratar ayuda. Tenía un producto vendible, pero un modelo de negocio inviable.
¿Qué le propuse?
Desde el primer momento vi que sí se podía escalar, pero no desde ese punto de partida. Este era el plan que íbamos a trabajar:
1. Diagnóstico de costos reales
Antes de hablar de subir precios, íbamos a analizar cuánto le costaba realmente entregar su servicio:
Horas involucradas (las suyas y las de un futuro freelancer).
Herramientas, hosting, licencias, soporte postventa.
Espacios de margen, errores, y mejoras.
Con esa base, podíamos construir precios realistas y sostenibles.
2. Benchmark de mercado
El segundo paso era mirar afuera:
¿Cuánto cobra la competencia?
¿Qué incluye?
¿Dónde se diferencia su oferta?
La idea no era copiar, sino encontrar su posicionamiento ideal: ni demasiado barato, ni inalcanzable. Solo coherente con el valor que entregaba.
3. Estrategia de precios rentable
Con los costos claros y el mercado entendido, íbamos a diseñar una tabla de precios escalonada, con:
Paquetes simples y claros.
Márgenes sanos.
Una política de descuentos firme.
Así, podía dejar de improvisar y empezar a tomar decisiones con números.
4. Simulaciones de escalamiento
Nada mejor que ver el futuro en números:
Si vendes 3 sitios a $450 mil, puedes contratar a un freelancer.
Si vendes 5 sitios a $650 mil, puedes contratar un freelancer y un diseñador.
Así podía entender que escalar no es solo vender más, sino saber cuánto necesitas para crecer.
5. Replantear su propuesta de valor
No vendía "una página web". Vendía presencia profesional, estructura digital, posicionamiento online.
El plan era comunicarlo mejor, mostrar el valor real de su servicio y construir una marca que justificara esos nuevos precios.
¿Qué pasó?
No avanzamos.
No porque no quisiera mejorar. Sino porque el miedo fue más fuerte:
Miedo a subir precios.
Miedo a perder clientes.
Miedo a que todo se cayera.
Y eligió parar. Poner en pausa el crecimiento. Apagar el motor justo cuando estaba despegando.
¿Por qué escribo esto?
Porque me duele. Porque se que sí podíamos hacerlo funcionar. Porque sé que hay muchas más como ella: talentosas, con propósito, agotadas… y sin margen.
Y porque quiero que esta historia ayude a otros a no llegar a ese punto.
Lo que quiero que te lleves
Cobrar barato no te hace accesible. Te hace vulnerable.
No se puede escalar lo que no se sostiene solo.
Si no puedes delegar, no puedes crecer.
Si no sabes cuánto te cuesta operar, estás adivinando.
Si esta historia te resonó y sientes que tu negocio está en ese punto de quiebre silencioso, donde hay demanda pero no margen, donde el tiempo no te alcanza y crecer parece imposible… Hablemos. Puede que lo único que te falte sea claridad financiera para tomar mejores decisiones.
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